Tata Nano: Para Todos los Bolsillos Sevilla Andalucía
En la memoria reciente del automovilismo, hacía tiempo que un coche no despertaba tanto interés a nivel global como lo ha hecho el pequeño Tata Nano...
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Tata Nano: Para Todos los Bolsillos
El modelo de esta prueba es la anticipación absoluta del automóvil más barato que actualmente puede circular por las carreteras de naciones en vías de desarrollo y, en concreto, países como la India que ven fomentar la movilidad de sus ciudadanos. Ahora, toca el turno de los países industrializados, donde se le augura un rotundo éxito.
Para comprobar las bondades de este urbanita nos trasladamos hasta la India, donde comprobamos que el coche es muy llamativo incluso para los oriundos, pues la gente se agolpaba tan sólo para tocar la carrocería del Nano, adentrarse en su interior e incluso hacerse fotos con nuestra unidad de pruebas. Tal es la curiosidad que despierta este pequeño Tata, que hasta los taxistas de la zona se paraban a su lado y lo miraban con deseo, imaginando el sustituir su bicicleta por él. Nuestra toma de contacto tuvo lugar en Chakan, una pequeña localidad cercana a la fábrica de Tata.
Espacio a raudales
Cuando accedemos al interior, una vez abiertas las puertas, nos llama la atención el gran espacio que se consigue en los poco más de tres metros de longitud, y es tal la movilidad de la que disponemos que resulta más fácil entrar y salir del Nano que de un Mercedes Clase S, y no es una exageración. Sentados en sus duros asientos, nos encontramos con una cota de altura impresionante. Un rápido vistazo al salpicadero nos descubre que todo está diseñado para ser lo más básico posible, con unos plásticos ‘pobres’. Pese a ello disponemos de cierta funcionalidad que incluye dos grandes vanos portaobjetos en el salpicadero. Sólo podemos quejarnos de que para acceder al maletero debamos abatir los asientos posteriores y hacerlo desde las plazas traseras.
Ya en marcha, constatamos que el motor, de dos cilindros realizado enteramente en aluminio y colocado sobre las ruedas posteriores ofrece un ruido peculiar a caballo entre el de un motocarro y el de un coche. Este bloque nos permite movernos de forma sencilla y ágil entre el denso tráfico, sobre todo en primera y segunda velocidad. En carretera, su rodar es bueno, por encima incluso de los 100 kilómetros/hora. Conscientes del uso que van a dar al vehículo los propietarios en la India, los ingenieros han trabajado duro para asegurar una elevada estabilidad cuando vamos muy cargados y al máximo de velocidad. De hecho, al paso por curva la carrocería inclina mucho pero sin llegar a derrapar nunca, es una sensación similar a la que ofrece el Citroën 2CV.
Diferencias europeas
A pesar de que el Nano tiene un precio base estimado en 1.500 euros, el modelo definitivo que llegará a nuestro país en el 2011 partirá de los 5.000 euros -con impuestos incluidos-, pues tendrá unas medidas superiores -con una batalla cinco centímetros mayor- y un motor de un litro de cilindrada que entregará 45 caballos. Las medidas de seguridad se incrementarán para adaptarse a los exigentes controles occidentales en materia de crash test.
No cabe ninguna duda de que los responsables de la marca han realizado en el Nano un ejercicio de prestidigitación para poder ofrecer este vehículo a este precio, para lo cual no han escatimado en soluciones imaginativas, como emplear sólo tres tuercas en las ruedas, una sola escobilla para limpiar la luna delantera, prescindir de barras estabilizadoras y de asientos reclinables…
Para comprobar las bondades de este urbanita nos trasladamos hasta la India, donde comprobamos que el coche es muy llamativo incluso para los oriundos, pues la gente se agolpaba tan sólo para tocar la carrocería del Nano, adentrarse en su interior e incluso hacerse fotos con nuestra unidad de pruebas. Tal es la curiosidad que despierta este pequeño Tata, que hasta los taxistas de la zona se paraban a su lado y lo miraban con deseo, imaginando el sustituir su bicicleta por él. Nuestra toma de contacto tuvo lugar en Chakan, una pequeña localidad cercana a la fábrica de Tata.
Espacio a raudales
Cuando accedemos al interior, una vez abiertas las puertas, nos llama la atención el gran espacio que se consigue en los poco más de tres metros de longitud, y es tal la movilidad de la que disponemos que resulta más fácil entrar y salir del Nano que de un Mercedes Clase S, y no es una exageración. Sentados en sus duros asientos, nos encontramos con una cota de altura impresionante. Un rápido vistazo al salpicadero nos descubre que todo está diseñado para ser lo más básico posible, con unos plásticos ‘pobres’. Pese a ello disponemos de cierta funcionalidad que incluye dos grandes vanos portaobjetos en el salpicadero. Sólo podemos quejarnos de que para acceder al maletero debamos abatir los asientos posteriores y hacerlo desde las plazas traseras.
Ya en marcha, constatamos que el motor, de dos cilindros realizado enteramente en aluminio y colocado sobre las ruedas posteriores ofrece un ruido peculiar a caballo entre el de un motocarro y el de un coche. Este bloque nos permite movernos de forma sencilla y ágil entre el denso tráfico, sobre todo en primera y segunda velocidad. En carretera, su rodar es bueno, por encima incluso de los 100 kilómetros/hora. Conscientes del uso que van a dar al vehículo los propietarios en la India, los ingenieros han trabajado duro para asegurar una elevada estabilidad cuando vamos muy cargados y al máximo de velocidad. De hecho, al paso por curva la carrocería inclina mucho pero sin llegar a derrapar nunca, es una sensación similar a la que ofrece el Citroën 2CV.
Diferencias europeas
A pesar de que el Nano tiene un precio base estimado en 1.500 euros, el modelo definitivo que llegará a nuestro país en el 2011 partirá de los 5.000 euros -con impuestos incluidos-, pues tendrá unas medidas superiores -con una batalla cinco centímetros mayor- y un motor de un litro de cilindrada que entregará 45 caballos. Las medidas de seguridad se incrementarán para adaptarse a los exigentes controles occidentales en materia de crash test.
No cabe ninguna duda de que los responsables de la marca han realizado en el Nano un ejercicio de prestidigitación para poder ofrecer este vehículo a este precio, para lo cual no han escatimado en soluciones imaginativas, como emplear sólo tres tuercas en las ruedas, una sola escobilla para limpiar la luna delantera, prescindir de barras estabilizadoras y de asientos reclinables…
