Buen Desayuno Sevilla Andalucía
¿Sabía que nuestro cuerpo está formado por trillones de células y que para mantenerlas sanas necesita más de 100 nutrientes durante el día, todos los días?. Continúe leyendo para obtener información...
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Dos Hermanas, Andalucía
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¿Qué es un Buen Desayuno?
¡Existe una relación entre un mal desayuno y muchos problemas de salud!
Todo lo que comiste ayer podemos dividirlo en dos grupos importantes:
El primer grupo provee la energía (proteínas, grasas, carbohidratos).
El segundo grupo provee materiales de reparación y construcción de células (proteínas, aminoácidos, vitaminas, minerales, micro elementos y otros).
Gastaste energía ayer cuando estabas despierto, y tu cuerpo utilizó materiales de construcción en la noche para regenerarse.
Tu cuerpo despierta por la mañana y hay 100 trillones de células que dicen al unísono, “denme los nutrientes y la energía que gasté ayer”.
¿Y qué estás dando a tu cuerpo por la mañana?: una tostada con mermelada y café con azúcar.
Estos son carbohidratos simples que inmediatamente son digeridos y convertidos en azúcar en la sangre.
Tu cuerpo pide más de 100 nutrientes – pero, ¿Qué le das?: ¡Azúcar!
Elevando el nivel de azúcar en la sangre, fuerzas tu páncreas a producir más insulina. La insulina quita el azúcar de la sangre y la convierte en grasa. Baja el nivel de azúcar en la sangre. Sientes hambre y debilidad o fatiga. Hambre = necesidad de carbohidratos (chocolate, café, sándwiches, dulces, galletas, pasteles, bebidas, jugos, etc.). Resultado: se eleva otra vez tu nivel de azúcar. Cada “inyección de azúcar” es seguida por una oleada de insulina. Este ciclo se repite todo el día y desarrollas dependencia de carbohidratos. La dependencia de Carbohidratos sobrecarga y debilita el páncreas, lo que puede conducir a diabetes, hipertensión y sobrepeso. Demasiada azúcar en la sangre daña los vasos sanguíneos. El azúcar excesivo te transformará en una persona con sobrepeso por la insulina, o ésta elevará los triglicéridos y el colesterol.
Y si examinas con qué te estás alimentando, la respuesta es:
¡Nada que satisfaga la necesidad diaria de nutrientes!
¡Y todo comienza con un mal desayuno!
O si te saltas el desayuno, algo que es frecuente en algunas personas, solo retardas el ciclo algunas horas.
¿Quieres saber lo que sería un buen desayuno para ti?
Este debe cumplir tres condiciones fundamentales:
Reponer nutrientes usados por tu cuerpo mientras dormías para regenerarse.
Proveer al cuerpo de la energía usada las 24 horas pasadas.
No elevar mucho el nivel de azúcar en la sangre, o no “despertar” el páncreas.
En resumen, para comenzar bien el día necesitamos
Restituir, los nutrientes que fueron utilizados durante la noche.
Suplementar, las necesidades nutricionales diarias.
Equilibrar, el suplemento diario de energía.
Todo lo que comiste ayer podemos dividirlo en dos grupos importantes:
El primer grupo provee la energía (proteínas, grasas, carbohidratos).
El segundo grupo provee materiales de reparación y construcción de células (proteínas, aminoácidos, vitaminas, minerales, micro elementos y otros).
Gastaste energía ayer cuando estabas despierto, y tu cuerpo utilizó materiales de construcción en la noche para regenerarse.
Tu cuerpo despierta por la mañana y hay 100 trillones de células que dicen al unísono, “denme los nutrientes y la energía que gasté ayer”.
¿Y qué estás dando a tu cuerpo por la mañana?: una tostada con mermelada y café con azúcar.
Estos son carbohidratos simples que inmediatamente son digeridos y convertidos en azúcar en la sangre.
Tu cuerpo pide más de 100 nutrientes – pero, ¿Qué le das?: ¡Azúcar!
Elevando el nivel de azúcar en la sangre, fuerzas tu páncreas a producir más insulina. La insulina quita el azúcar de la sangre y la convierte en grasa. Baja el nivel de azúcar en la sangre. Sientes hambre y debilidad o fatiga. Hambre = necesidad de carbohidratos (chocolate, café, sándwiches, dulces, galletas, pasteles, bebidas, jugos, etc.). Resultado: se eleva otra vez tu nivel de azúcar. Cada “inyección de azúcar” es seguida por una oleada de insulina. Este ciclo se repite todo el día y desarrollas dependencia de carbohidratos. La dependencia de Carbohidratos sobrecarga y debilita el páncreas, lo que puede conducir a diabetes, hipertensión y sobrepeso. Demasiada azúcar en la sangre daña los vasos sanguíneos. El azúcar excesivo te transformará en una persona con sobrepeso por la insulina, o ésta elevará los triglicéridos y el colesterol.
Y si examinas con qué te estás alimentando, la respuesta es:
¡Nada que satisfaga la necesidad diaria de nutrientes!
¡Y todo comienza con un mal desayuno!
O si te saltas el desayuno, algo que es frecuente en algunas personas, solo retardas el ciclo algunas horas.
¿Quieres saber lo que sería un buen desayuno para ti?
Este debe cumplir tres condiciones fundamentales:
Reponer nutrientes usados por tu cuerpo mientras dormías para regenerarse.
Proveer al cuerpo de la energía usada las 24 horas pasadas.
No elevar mucho el nivel de azúcar en la sangre, o no “despertar” el páncreas.
En resumen, para comenzar bien el día necesitamos
Restituir, los nutrientes que fueron utilizados durante la noche.
Suplementar, las necesidades nutricionales diarias.
Equilibrar, el suplemento diario de energía.
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