Pruebas Mazda CX7 Zaragoza Aragón
Si necesitas un vehículo familiar y espacioso y te gusta la robustez e imagen de un SUV, pero no estás dispuesto a renunciar a un motor potente y un comportamiento deportivo, el Mazda CX7 puede ser tu coche...
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976429747
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Santiago Rusiñol 15
Zaragoza, Aragón
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Proveído Por:
Pruebas Mazda CX7
Nota global 12.6/20
Eso sí, tendrás que prepararte para sufrir cada vez que pases por la gasolinera. Algo que te verás obligado a hacer con demasiada frecuencia.
De lo malo el precio de compra es muy razonable en comparación con la competencia, pero si cubres un buen número de kilómetros al año es muy posible que no te compense al precio que se ha puesto el combustible. La cuestión es importante porque los consumos reales están constantemente por encima de los 13 litros cada 100 kilómetros en carretera -en ciudad puede irse a los 16 litros- y salvo que uses poco el coche, o alguien te pague la gasolina, puedes llegar a arrepentirte. Dejarte seducir por sus excitantes prestaciones, excelente comportamiento o su equipamiento de lujo te puede salir caro.
Conducción 17/20
El propulsor es el mismo motor de cuatro cilindros y 2.3 litros de cilindrada que anima las versiones MPS de los Mazda 3 y 6, con 260 caballos de potencia y la patada que se espera de un turbo “de los de toda la vida”. Es capaz de empujar vigorosamente con un simple toque de acelerador, catapultando los más de 1.800 kilos de peso efectivo en orden de marcha como si se tratase de un ligero utilitario. No es necesario recurrir al cambio gracias al par disponible siempre que se tenga el motor por encima de 2.000 rpm, y casi es una pena porque da gusto manejar la precisa trasmisión de seis velocidades. Eso sí, el primer golpe de acelerador es muy vigoroso y exige estar delicadeza para evitar dar trompicones callejeando pacíficamente.
La dirección es precisa y rápida y el volante es muy pequeño, como el de un deportivo. Los frenos funcionan correctamente en frío, tienen una potencia suficiente, como demuestran los datos de nuestras propias mediciones -necesitó 56,6 metros para detenerse frenando desde 120 kilómetros /hora- pero un uso intensivo y prolongado pone de manifiesto su debilidad al cabo de unas cuantas deceleraciones. En un coche de altas prestaciones se echa en falta un mejor rendimiento del pedal central, especialmente en resistencia a la fatiga.
Las suspensiones son duras y no defraudarán a quien busque brillatez de comportamiento por encima de confort de marcha. No es incómodo pero es de los menos recomendables para quienes pretendan tragarse los baches sin notar nada. A cambio traza con precisión y es ágil y comunicativo.
Confort 14/20
Lo que ofrece el interior del CX7 por su precio es tan atractivo como sus prestaciones. En ambos casos está como poco 12.000 euros por debajo de lo que supondría disfrutar de algo semejante en los mejores modelos de la competencia. La pega es que no admite opciones. Faltan los sensores de aparcamiento (importantes en un coche de casi 4,7 metros y no muy buena visibilidad trasera), el plegado eléctrico de los retrovisores y un climatizador bizona entre otras cosas. El diseño corresponde a la anterior generación de acabados Mazda. Los modelos más recientes de la marca sustituyen la pequeña pantalla central de información por una pantalla táctil a todo color.
Las plazas delanteras son muy amplias y los asientos cómodos, con regulación eléctrica el del conductor. Detrás no es tan amplio, concretamente por anchura, pero tanto la distancia para las rodillas como la altura disponible son muy buenas. Dos adultos viajarán detrás con total comodidad, y en el caso de un tercer ocupante dependerá de la “humanidad” del pasaje. Dispone de un buen maletero de 455 litros.
Eso sí, tendrás que prepararte para sufrir cada vez que pases por la gasolinera. Algo que te verás obligado a hacer con demasiada frecuencia.
De lo malo el precio de compra es muy razonable en comparación con la competencia, pero si cubres un buen número de kilómetros al año es muy posible que no te compense al precio que se ha puesto el combustible. La cuestión es importante porque los consumos reales están constantemente por encima de los 13 litros cada 100 kilómetros en carretera -en ciudad puede irse a los 16 litros- y salvo que uses poco el coche, o alguien te pague la gasolina, puedes llegar a arrepentirte. Dejarte seducir por sus excitantes prestaciones, excelente comportamiento o su equipamiento de lujo te puede salir caro.
Conducción 17/20
El propulsor es el mismo motor de cuatro cilindros y 2.3 litros de cilindrada que anima las versiones MPS de los Mazda 3 y 6, con 260 caballos de potencia y la patada que se espera de un turbo “de los de toda la vida”. Es capaz de empujar vigorosamente con un simple toque de acelerador, catapultando los más de 1.800 kilos de peso efectivo en orden de marcha como si se tratase de un ligero utilitario. No es necesario recurrir al cambio gracias al par disponible siempre que se tenga el motor por encima de 2.000 rpm, y casi es una pena porque da gusto manejar la precisa trasmisión de seis velocidades. Eso sí, el primer golpe de acelerador es muy vigoroso y exige estar delicadeza para evitar dar trompicones callejeando pacíficamente.
La dirección es precisa y rápida y el volante es muy pequeño, como el de un deportivo. Los frenos funcionan correctamente en frío, tienen una potencia suficiente, como demuestran los datos de nuestras propias mediciones -necesitó 56,6 metros para detenerse frenando desde 120 kilómetros /hora- pero un uso intensivo y prolongado pone de manifiesto su debilidad al cabo de unas cuantas deceleraciones. En un coche de altas prestaciones se echa en falta un mejor rendimiento del pedal central, especialmente en resistencia a la fatiga.
Las suspensiones son duras y no defraudarán a quien busque brillatez de comportamiento por encima de confort de marcha. No es incómodo pero es de los menos recomendables para quienes pretendan tragarse los baches sin notar nada. A cambio traza con precisión y es ágil y comunicativo.
Confort 14/20
Lo que ofrece el interior del CX7 por su precio es tan atractivo como sus prestaciones. En ambos casos está como poco 12.000 euros por debajo de lo que supondría disfrutar de algo semejante en los mejores modelos de la competencia. La pega es que no admite opciones. Faltan los sensores de aparcamiento (importantes en un coche de casi 4,7 metros y no muy buena visibilidad trasera), el plegado eléctrico de los retrovisores y un climatizador bizona entre otras cosas. El diseño corresponde a la anterior generación de acabados Mazda. Los modelos más recientes de la marca sustituyen la pequeña pantalla central de información por una pantalla táctil a todo color.
Las plazas delanteras son muy amplias y los asientos cómodos, con regulación eléctrica el del conductor. Detrás no es tan amplio, concretamente por anchura, pero tanto la distancia para las rodillas como la altura disponible son muy buenas. Dos adultos viajarán detrás con total comodidad, y en el caso de un tercer ocupante dependerá de la “humanidad” del pasaje. Dispone de un buen maletero de 455 litros.
