Las Carencias Vienen de la Infancia Sevilla Andalucía
Laura Gutman analiza la influencia de los padres en la felicidad del niño. La maternidad no es el mar de rosas y felicidades que nos cuentan y que ilusionamos. Aquí te damos algunos consejos para ser felices tú y tus hijos...
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Las Carencias Vienen de la Infancia
Vivimos y celebramos una era globalizada, consumista, que crean brechas entre el ser privado y el ser públicamente. Decidir ser padres hoy es una decisión que nos lleva a pensar en: renuncias, dificultades económicas, emocionales, estrés por intentar equilibrar el trabajo, la casa, la pareja, la educación, las noches mal dormidas, la angustia por ser dependiente de una personita que nos absorbe física y emocionalmente durante las 24 horas del día pero que lo amamos más que nuestra propia vida.
Nuestra sociedad actual ha perdido el concepto y el significado de lo que es ser madre, ya no nos defienden y protegen.
El trabajo, las tareas de casa, la pareja, los hijos no nos deja tiempo para disfrutar de la maternidad, las madres están solas, desesperadas por intentar hacer todo bien, pero toda esta organización social es un desastre, generando en padres e hijos un vacio emocional irreparable.
“Aquello que no ha sido colmado de amor durante la infancia, intentaremos llenarlo de otras maneras, sin obtener satisfacción duradera. Vivimos en una sociedad de consumo. Es decir, estamos consumiendo permanentemente. Pero no importa cuanta comida engullamos, cuánto dinero ganemos, cuanto fumemos o cuantos objetos compremos…continuaremos sintiendo el vacio. Ese bienestar original se experimenta – o no – durante la primera infancia, y tiene que ver con la satisfacción de las necesidades básicas en ese periodo crítico.”
No podemos tirar todo al viento, necesitamos nuestro trabajo, necesitamos estudiar y evolucionar como personas. Pero cuando el papel materno se torna un fardo pesado hay que indagarse del porque le abruma ocuparse de su hijo, de responder sus demandas o necesidades. Las respuestas tienen de ser sinceras; si es porque tu trabajo te exige mucho, si es porque como pareja la cosa no va bien, o sea porque no te encuentras bien, solucionar y contestar esta cuestión es fundamental para volver a ilusionarte por la maternidad.
No te impongas exigencias excesivas, compaginar trabajo, casa y maternidad es una tarea muy difícil por la cantidad de roles que tenemos que asumir: madre, esposa, trabajadora, educadora, mujer, persona social.
Algunos consejos para facilitar el proceso son:
- Mentalízate para abandonar la idea de “supe mujer” que puede realizar todo a la perfección.
- Solicita ayuda a la pareja, los hijos y otros familiares.
- Reserva un tiempo para ti misma y para disfrutar de tus aficiones (y no te culpes por eso)
- Cuida de tu relación de pareja
- En casa, no pensar en los problemas del trabajo (apague el móvil, no encienda el ordenador)
- Tomar, si lo estimas conveniente, las medidas necesarias de la conciliación de la vida familiar y laboral que la ley española ofrece.
Nuestra sociedad actual ha perdido el concepto y el significado de lo que es ser madre, ya no nos defienden y protegen.
El trabajo, las tareas de casa, la pareja, los hijos no nos deja tiempo para disfrutar de la maternidad, las madres están solas, desesperadas por intentar hacer todo bien, pero toda esta organización social es un desastre, generando en padres e hijos un vacio emocional irreparable.
“Aquello que no ha sido colmado de amor durante la infancia, intentaremos llenarlo de otras maneras, sin obtener satisfacción duradera. Vivimos en una sociedad de consumo. Es decir, estamos consumiendo permanentemente. Pero no importa cuanta comida engullamos, cuánto dinero ganemos, cuanto fumemos o cuantos objetos compremos…continuaremos sintiendo el vacio. Ese bienestar original se experimenta – o no – durante la primera infancia, y tiene que ver con la satisfacción de las necesidades básicas en ese periodo crítico.”
No podemos tirar todo al viento, necesitamos nuestro trabajo, necesitamos estudiar y evolucionar como personas. Pero cuando el papel materno se torna un fardo pesado hay que indagarse del porque le abruma ocuparse de su hijo, de responder sus demandas o necesidades. Las respuestas tienen de ser sinceras; si es porque tu trabajo te exige mucho, si es porque como pareja la cosa no va bien, o sea porque no te encuentras bien, solucionar y contestar esta cuestión es fundamental para volver a ilusionarte por la maternidad.
No te impongas exigencias excesivas, compaginar trabajo, casa y maternidad es una tarea muy difícil por la cantidad de roles que tenemos que asumir: madre, esposa, trabajadora, educadora, mujer, persona social.
Algunos consejos para facilitar el proceso son:
- Mentalízate para abandonar la idea de “supe mujer” que puede realizar todo a la perfección.
- Solicita ayuda a la pareja, los hijos y otros familiares.
- Reserva un tiempo para ti misma y para disfrutar de tus aficiones (y no te culpes por eso)
- Cuida de tu relación de pareja
- En casa, no pensar en los problemas del trabajo (apague el móvil, no encienda el ordenador)
- Tomar, si lo estimas conveniente, las medidas necesarias de la conciliación de la vida familiar y laboral que la ley española ofrece.
