Instinto Paternal ¡Claro que Existe! Zaragoza Aragón
El día que nació tu hijo salió al exterior convertido en un torrente de emociones que nunca antes habías sentido. Tu instinto paternal estaba floreciendo por momentos...
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Instinto Paternal ¡Claro que Existe!
Son muchas las investigaciones que han demostrado que en la especie humana, como ocurre en otras, el macho posee un instinto paternal similar al instinto maternal femenino.
Éste surge cuando el hombre convive con la mujer embarazada (se cree que ella le transmite mensajes olorosos, a través de las feromonas, y que esto provoca cambios químicos en su sangre) y, sobre todo, cuando se vincula con el hijo que acaba de nacer.
Hormonas más cariñosas
Desde que un hombre sabe que va a ser padre (a veces unos meses después), disminuyen en su sangre los niveles de la hormona testosterona, un esteroide que incita a la agresividad y a la competición, mientras que aumenta la hormona estradiol, la que fomenta el comportamiento maternal en las mujeres.
Otras hormonas típicamente “femeninas” (en el hombre también existen, pero en trazas mínimas) aumentan ligeramente en el varón al final del embarazo: la prolactina (la que produce leche en la mujer), la oxitocina (que provoca las contracciones de parto, pero que también segregan hombres y mujeres cuando hacen el amor) y los glucocorticoides, responsables de un tipo de estrés o estado de alerta.
La mayor oleada de hormonas “cariñosas” (estradiol y oxitocina) se produce en el contacto con el recién nacido. Durante muchos años, el nivel de ambas se mantiene más elevado que en los hombres que no han sido padres.
La consecuencia de estos cambios es el comportamiento amoroso y protector hacia los hijos, el aumento de la sensibilidad, una mayor tendencia a colaborar.
Pero, como la conducta humana no es tan instintiva como la de los animales, este instinto sólo surge cuando el hombre lo deja aflorar.
Actualmente, en nuestra sociedad los hombres están mucho más implicados en su papel de padres que hace décadas y por suerte para todos, no lo ven como algo anecdótico, sino que asumen su nueva responsabilidad como lo hace la propia madre.
Éste surge cuando el hombre convive con la mujer embarazada (se cree que ella le transmite mensajes olorosos, a través de las feromonas, y que esto provoca cambios químicos en su sangre) y, sobre todo, cuando se vincula con el hijo que acaba de nacer.
Hormonas más cariñosas
Desde que un hombre sabe que va a ser padre (a veces unos meses después), disminuyen en su sangre los niveles de la hormona testosterona, un esteroide que incita a la agresividad y a la competición, mientras que aumenta la hormona estradiol, la que fomenta el comportamiento maternal en las mujeres.
Otras hormonas típicamente “femeninas” (en el hombre también existen, pero en trazas mínimas) aumentan ligeramente en el varón al final del embarazo: la prolactina (la que produce leche en la mujer), la oxitocina (que provoca las contracciones de parto, pero que también segregan hombres y mujeres cuando hacen el amor) y los glucocorticoides, responsables de un tipo de estrés o estado de alerta.
La mayor oleada de hormonas “cariñosas” (estradiol y oxitocina) se produce en el contacto con el recién nacido. Durante muchos años, el nivel de ambas se mantiene más elevado que en los hombres que no han sido padres.
La consecuencia de estos cambios es el comportamiento amoroso y protector hacia los hijos, el aumento de la sensibilidad, una mayor tendencia a colaborar.
Pero, como la conducta humana no es tan instintiva como la de los animales, este instinto sólo surge cuando el hombre lo deja aflorar.
Actualmente, en nuestra sociedad los hombres están mucho más implicados en su papel de padres que hace décadas y por suerte para todos, no lo ven como algo anecdótico, sino que asumen su nueva responsabilidad como lo hace la propia madre.
