Guía Antiestrés de los Deberes en Casa Sevilla Andalucía
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Guía Antiestrés de los Deberes en Casa
La psicóloga María Jesús Álava nos da las claves para lograrlo con éxito.
Cada tarde, la mayoría de los niños atraviesan el umbral de la puerta de sus casas cargados de lecciones que deben aprender y ejercicios y problemas que han de solucionar. Cuándo y cómo ponerse con ello es una de las preguntas más acuciantes para los padres, que dudan entre sobrecargar al niño con más tareas o respetar el ritmo escolar del propio centro. Los deberes en casa se convierten en responsabilidad no sólo de los niños, sino también de los padres. Conseguir que el niño adquiera desde las primeras semanas una serie de rituales es una de las formas más eficaces de fomentar el trabajo y los buenos hábitos en él.
1. ¿Cómo debemos organizarnos?
Cuando los niños son pequeños (6 a 8 años) no conviene que los deberes se prolonguen más de 30 ó 40 minutos. El tiempo podrá ir incrementándose de tal forma que, por término medio, en Bachillerato los alumnos pueden llegar a emplear entre dos y tres horas. Desde el primer momento, estableceremos un sistema de trabajo que facilite la implantación de unos hábitos y una rutina saludable. Habrá una hora de comienzo y otra de finalización y, a ser posible, será la misma todos los días. No es bueno que los chicos comiencen sus deberes nada más llegar a casa. Es preferible que primero merienden y se despejen un poco y luego, a una hora fija, empiecen sus tareas. Deben tener, además, un rato para jugar antes de cenar, pero ese rato deberán ganárselo; es decir, primero se esforzarán, harán sus tareas y luego, una vez terminadas, podrán jugar. Es vital que no invirtamos el orden.
Cuando ya emplean más de una hora en hacer los deberes, es aconsejable que hagan pausas, aproximadamente de cinco a diez minutos, para que descansen un poco, se despejen y puedan rendir con más intensidad. No hay que olvidar que a partir de un determinado espacio de tiempo (que varía en función de la edad), el rendimiento intelectual decrece rápidamente. Conviene que no empiecen por la asignatura más difícil, sino por la tercera en dificultad. Nuestra actividad no es máxima cuando nos ponemos a estudiar. Pasados 30 minutos es cuando los niños alcanzan su máximo rendimiento, y será entonces cuando aborde la asignatura que más esfuerzo le suponga. Una vez que ha transcurrido hora y media, el rendimiento disminuye sensiblemente, por lo que el niño acometerá las asignaturas más fáciles. Conviene que los alumnos establezcan una media de 30 minutos por asignatura, no más, pues entonces rinden menos y emplean demasiado tiempo en unas asignaturas, en detrimento de otras. Además, no es bueno que estén más de dos horas y media estudiando sin parar, pues no les quedará tiempo para jugar y ni de despejarse un rato.
2. ¿Tenemos que estar presentes?
Aunque dependerá de cada n...
