Externalizar o No Externalizar en Freelance Zaragoza Aragón
Seguro que te ha sucedido más de una vez: has tenido que rechazar un proyecto porque estabas tan ocupado/a que no tenías tiempo material para hacerte cargo. Continúe leyendo el artículo...
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Externalizar o No Externalizar en Freelance
Y seguro que alguna vez has pensado: “Si hubiese subcontratado al menos una parte del trabajo a otro profesional, habría podido realizar el proyecto… y lo hubiese cobrado.”
Pues sí. La externalización es una opción que, en principio, resulta bastante atractiva, pero que también implica riesgos importantes. En FreelanceSwitch han reflexionado sobre sus ventajas e inconvenientes.
Ventajas
Las ventajas están claras:
Más proyectos. Si trabajas junto a otro freelance -pongamos que tiene un poco menos experiencia que tú- puedes hacerte cargo de un mayor número de proyectos que si vas sólo por la vida.
Proyectos más grandes. Además, esta colaboración te permitiría asumir proyectos un poco más grandes y ambiciosos. Imagínate: un diseñador web que se hace cargo del desarrollo completo de un sitio web, incluido el contenido, y para completar el proyecto, “subcontrata” a un programador y a un redactor.
Tu parte del pastel. Si eres tú el que ha “pescado” el proyecto, aunque sólo te encargues de una pequeña parte, y el grueso del trabajo lo realice otro freelance, vas a acabar ganando algo, por pequeño que sea el trozo del pastel.
Puedes encontrar profesionales de confianza. Tu cliente te ha contratado a ti porque ha visto los proyectos que has realizado, y porque ha confiado en tu experiencia y tus capacidades; de la misma forma, tú puedes encontrar -o ya conoces- a otros profesionales de confianza, que asumirán el trabajo con responsabilidad y te permitirán cumplir con el compromiso sin problemas.
Inconvenientes
La externalización también tiene sus riesgos:
Ya no tienes el control sobre el proyecto. Esta es quizá la principal desventaja de la externalización. Los otros profesionales pueden tener una visión absolutamente diferente de lo que hay que hacer, y de cómo hay que hacerlo. Por mucho que actúes como guía, y trates de coordinarlo todo, lo más probable es que algo se te escape. Puede que acabes dedicando parte de tu preciado -y muy escaso- tiempo a corregir el trabajo de los otros freelances que has “subcontratado”… En ese caso, el negocio no habrá valido la pena.
Tensión. Cuando compartes el trabajo con otra gente, siempre aumenta el riesgo de que aparezcan tensiones y encontronazos por la forma diferente de abordar el proyecto.
Tú das la cara frente al cliente. Si todo sale bien, perfecto. Pero si algo no sale como debería, tendrás que dar la cara ante el cliente. Seguramente, a él le da igual cómo lo hagas, pero va a exigir que el nivel de calidad del trabajo esté a la altura de lo que haces habitualmente. Un proyecto desastroso puede suponer un duro golpe para tu credibilidad como profesional.
A algunos clientes no les hace gracia. Puede que algunos clientes confíen en ti, pero no necesariamente en la gente que va a trabajar contigo. Si se lo comentas, es posible que se nieguen. Y si no les explicas nada y lo descubren -especialmente si las cosas no salen bien- no les va a hacer gracia precisamente. Esa relación puede ser difícil de recomponer.
Un camino intermedio
Existe una práctica que no puede ser considerada como externalización, pero que da excelentes resultados: consiste en reconducir los proyectos que no puedes asumir -porque no son tu especialidad, o porque no tienes tiempo- a otros profesionales de confianza. El cliente estará satisfecho contigo porque, aunque no has podido realizar el proyecto, le has proporcionado una buena solución. Y el profesional de confianza te devolverá el “favor” tarde o temprano.
Esta es una buena manera de crear una red de confianza que, a la larga, te dará muy buenos frutos. Por eso, en Freelancit -el portal de los autónomos- tienes la posibilidad de recomendar a los profesionales con los que has trabajado.
¿Externalizar o no externalizar?
Externalizar o no externalizar, esa es la cuestión. Como suele suceder, la pregunta no tiene una respuesta fija. Todo depende. Depende de tu forma de trabajar, del nivel de riesgo que quieras asumir, y de la capacidad que tengas para encontrar profesionales de confianza y para gestionarlos con eficacia.
¿Has externalizado alguna vez tus servicios? ¿Cuál ha sido tu experiencia?
Pues sí. La externalización es una opción que, en principio, resulta bastante atractiva, pero que también implica riesgos importantes. En FreelanceSwitch han reflexionado sobre sus ventajas e inconvenientes.
Ventajas
Las ventajas están claras:
Más proyectos. Si trabajas junto a otro freelance -pongamos que tiene un poco menos experiencia que tú- puedes hacerte cargo de un mayor número de proyectos que si vas sólo por la vida.
Proyectos más grandes. Además, esta colaboración te permitiría asumir proyectos un poco más grandes y ambiciosos. Imagínate: un diseñador web que se hace cargo del desarrollo completo de un sitio web, incluido el contenido, y para completar el proyecto, “subcontrata” a un programador y a un redactor.
Tu parte del pastel. Si eres tú el que ha “pescado” el proyecto, aunque sólo te encargues de una pequeña parte, y el grueso del trabajo lo realice otro freelance, vas a acabar ganando algo, por pequeño que sea el trozo del pastel.
Puedes encontrar profesionales de confianza. Tu cliente te ha contratado a ti porque ha visto los proyectos que has realizado, y porque ha confiado en tu experiencia y tus capacidades; de la misma forma, tú puedes encontrar -o ya conoces- a otros profesionales de confianza, que asumirán el trabajo con responsabilidad y te permitirán cumplir con el compromiso sin problemas.
Inconvenientes
La externalización también tiene sus riesgos:
Ya no tienes el control sobre el proyecto. Esta es quizá la principal desventaja de la externalización. Los otros profesionales pueden tener una visión absolutamente diferente de lo que hay que hacer, y de cómo hay que hacerlo. Por mucho que actúes como guía, y trates de coordinarlo todo, lo más probable es que algo se te escape. Puede que acabes dedicando parte de tu preciado -y muy escaso- tiempo a corregir el trabajo de los otros freelances que has “subcontratado”… En ese caso, el negocio no habrá valido la pena.
Tensión. Cuando compartes el trabajo con otra gente, siempre aumenta el riesgo de que aparezcan tensiones y encontronazos por la forma diferente de abordar el proyecto.
Tú das la cara frente al cliente. Si todo sale bien, perfecto. Pero si algo no sale como debería, tendrás que dar la cara ante el cliente. Seguramente, a él le da igual cómo lo hagas, pero va a exigir que el nivel de calidad del trabajo esté a la altura de lo que haces habitualmente. Un proyecto desastroso puede suponer un duro golpe para tu credibilidad como profesional.
A algunos clientes no les hace gracia. Puede que algunos clientes confíen en ti, pero no necesariamente en la gente que va a trabajar contigo. Si se lo comentas, es posible que se nieguen. Y si no les explicas nada y lo descubren -especialmente si las cosas no salen bien- no les va a hacer gracia precisamente. Esa relación puede ser difícil de recomponer.
Un camino intermedio
Existe una práctica que no puede ser considerada como externalización, pero que da excelentes resultados: consiste en reconducir los proyectos que no puedes asumir -porque no son tu especialidad, o porque no tienes tiempo- a otros profesionales de confianza. El cliente estará satisfecho contigo porque, aunque no has podido realizar el proyecto, le has proporcionado una buena solución. Y el profesional de confianza te devolverá el “favor” tarde o temprano.
Esta es una buena manera de crear una red de confianza que, a la larga, te dará muy buenos frutos. Por eso, en Freelancit -el portal de los autónomos- tienes la posibilidad de recomendar a los profesionales con los que has trabajado.
¿Externalizar o no externalizar?
Externalizar o no externalizar, esa es la cuestión. Como suele suceder, la pregunta no tiene una respuesta fija. Todo depende. Depende de tu forma de trabajar, del nivel de riesgo que quieras asumir, y de la capacidad que tengas para encontrar profesionales de confianza y para gestionarlos con eficacia.
¿Has externalizado alguna vez tus servicios? ¿Cuál ha sido tu experiencia?
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