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Estado de Ánimo Variable Madrid Madrid

De la risa al llanto en un segundo, es normal que el estado de ánimo cambie, pero no que suceda de forma repentina y sin motivo aparente. Aquí les decimos cómo combatir el estado de ánimo variable...

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Estado de Ánimo Variable

Cuando tu estado de ánimo es muy variable

Te contamos en qué consiste la ciclotimia y cómo combatirla.

El estado de ánimo es una expresión de lo que somos y cambia por motivos personales, biológicos, sociales... Estas oscilaciones son universales. Es más, lo plano sería de por sí enfermizo”, dice el médico psiquiatra José Salvador.
¿Pero qué ocurre cuando pasas, sin motivo justificado, de la risa al llanto, de la serenidad a la ira? En estos casos los psicólogos hablan de ciclotimia, es decir, tu temperamento alterna, a la velocidad de la luz, fases de infelicidad con otras de júbilo.
Irene lo conoce: “Voy de la euforia a un período más o menos neutro y luego caigo en picado. Cuando veo que no tengo razones para estar triste, entonces me mosqueo”.

Y Bárbara, otra joven, añade: “Puedo tener sensación de tranquilidad y, en un momento, sentirme angustiada sin razón. El otro día, por ejemplo, intentando echar una polilla de mi casa, la maté y me puse a llorar como si hubiera lisiado a un niño pequeño. Esa pena no creo que fuera por el insecto”.

Efectivamente siempre hay causas, aunque estén ocultas o no queramos reconocerlas, para padecer esos altibajos.

“Si escarbas un poco, descubres frustraciones o desengaños que no quieres reconocer, pero que te están pasando factura. En el fondo tú tienes las claves”, asegura Isabel.

El médico psiquiatra José Salvador lo corrobora y recomienda analizar las variaciones anímicas, sobre todo cuando dañan tu vida personal o social. “Entender lo que ocurre te permite controlar esos estados de ánimo. Así que, con un esfuerzo personal o con ayuda externa, hay que tratar de tirar del hilo”, dice el experto.

Cuando te asalta un cambio en el estado de ánimo, es absolutamente necesario hacerlo consciente, caer en la cuenta y asumirlo para aceptarlo con cierta normalidad.

PLANTA CARA A TU HUMOR

Luego hay que desenmarañar la madeja emocional. Ver qué parte de ese talante responde a causas externas motivadas por algo o alguien de tu entorno, y cuál tiene que ver contigo misma. Esto ayuda a entender la situación con perspectiva y a encontrar una forma personal de afrontarlo. A partir de ahí, desarrolla recursos para canalizar tus sensaciones de forma creativa.

Los psicólogos recomiendan que las personas excesivamente racionales, lean, escriban, dibujen... Para quienes prefieran la acción, el ejercicio físico es una buena alternativa. Y cuando prevalece el sentimiento, lo mejor es buscar la complicidad de las personas queridas, acercarse a ellas y hablar para compartir las emociones y sensaciones.

Quienes no sepan cómo reaccionar pueden, en palabras del psicólogo Pedro J. de Haro, “mantener un equilibrio entre cabeza, corazón y cuerpo”, es decir, hacer un poco de todo y alternar las herramientas de ayuda.

También hay recetas particulares. “Cuando por dentro estoy que mato, lo mejor que puedo hacer es irme a dar un paseo. Y cuando se repite una situación que provoca un cambio de humor por mi parte, juego a cambiar de reacción. Al final, me río de mí misma, eso es sano”, recomienda Fernanda.

“Estar mal, engancha, y si mantienes mucho tiempo ese estado, llegas a pensar que es normal. Cuando estoy baja de ánimo tengo que esforzarme en recordar que he tenido momentos buenos”, dice Bárbara.

No obstante, si la situación te sobrepasa, sería adecuado pedir ayuda especializada, en lugar de inhibirte, tal vez por cierto pudor mal entendido, lo que te puede llevar a hacer crónico el sufrimiento.

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