¿Dependes Emocionalmente de tu Pareja? Zaragoza Aragón
Compañías Locales
El Semanal Digital no promueven las compañías que aparecen en este sitio.Más Información+34 976.215.730
Zaragoza, Aragón
+34 976.092.535
Zaragoza, Aragón
976214663
Zaragoza, Aragón
+34 976.251.994
Zaragoza, Aragón
+34 976.220.323
Zaragoza, Aragón
+34 976.239.843
Zaragoza, Aragón
Codependencia
¿Es lo mismo mal de amores que mal amo? Lo que los antiguos llamaban mal de amores; es decir, la enfermedad que acechaba a las jóvenes que languidecían consumidas por algún tipo de plaga que les chupaba la sangre, parece ser que no era otra cosa que tuberculosis o anemias ferropénicas. Los malos amores, que diríamos ahora, no tienen nada de físico y sí mucho de psicológico. Querer es bueno; querer demasiado, no. Con ayuda de dos expertos, Jorge Castelló, psicólogo y autor de Dependencia emocional. Características y tratamiento, y Carmen Serrat, psicóloga, especialista en terapia de pareja y autora de Terapia de parejas (Alianza), analizamos cuándo el amor deja de ser placer para convertirse en adicción y patología.
¿Dependiente o adicto?
Para Jorge Castelló, “conviene distinguir entre ambos conceptos. El adicto al amor puede serlo a una relación y no al resto, mientras que el dependiente emocional tiene tendencia a establecer relaciones adictivas”. Matizaciones lingüísticas aparte, ambos casos se dan en un tipo de personalidad muy especial: “Actúa de forma compulsiva y obsesiva, dándole muchas vueltas a las cosas y no sabe demorar la gratificación de sus impulsos”, señala Serrat. Se da un temor exacerbado a la soledad e inmadurez emocional y en la mayoría de las ocasiones son capaces de aceptar cualquier degradación con tal de no estar solos. La inmadurez emocional, normalmente provocada por carencias afectivas del entorno, les impide establecer lazos emocionales de forma correcta, empujándoles a la dependencia o al rechazo.
En todos los casos de enfermos de amor se produce una pérdida de libertad, pero cada tipo de dependencia tiene sus peculiaridades, que repasamos a continuación.
Adictos a la sumisión
El dependiente emocional clásico o sumiso suele ser mujer. Entre sus rasgos destacan la idealización obsesiva del otro y una desmesurada necesidad afectiva. Manifiestan una tendencia a la sumisión y a la subordinación extremas. “Ese desequilibrio hace que busquen personas con un perfil concreto: déspotas, conflictivos, engreídos... Es un descenso constante a los infiernos que puede llegar a extremos humillantes, como el dependiente que acepta que su pareja traiga a los amantes a casa o la mujer que considera que merece ser pegada”, reflexiona Castelló. Para Serrat, “suelen necesitar un apoyo externo y se aferran a él de forma enfermiza”. Tras esta autodegradación, hay una autoestima muy baja.
Dominantes
El ambivalente provoca adicción. Juega al hoy te quiero, mañana no: “Es como el mecanismo de las tragaperras, crean adicción porque las gratificaciones son intermitentes. Crea en el otro la sensación de que nunca le tiene”, señala Carmen Serrat. Para Jorge Castelló, además de provocarla, el ambivalente también...
