DESAZ LA TRAMPA PSICOLÓGICA
Recuerda que naciste no fumadora. Y disfruta sin problemas de la vida.
Saca tu lado rebelde. Las tabaqueras echan sin escrúpulos en el tabaco cualquier cosa capaz de mantener tu enganche. Piénsalo fríamente –¿te están manipulando?– y rebélate.
Evita las comparaciones. No te dejes llevar por los comentarios de quienes pasaron una ansiedad terrible cuando dejaron el vicio. Muchos ex fumadores exageran su proeza, magnifican los síntomas del mono pasado para demostrar el esfuerzo que hicieron.
Plantéate la meta como algo diario. Pensar en el resto de tu vida como ex fumadora te agobiará, así que preocúpate sólo del día a día. Lo primero que tienes que decir al desperezarte en la cama es: “Hoy no fumo; mañana, ¡Dios dirá!”. En poco tiempo verás cómo te sientes mejor psicológicamente, porque, a medida que baja la adicción, tu autoestima sube y sube sin parar.
Disfruta de ello en cada momento. Hincha bien los pulmones, sonríe y siéntete satisfecha por haberte dado cuenta de que has estado metida en una trampa ridícula que atrapa a millones de personas en todo el mundo, quitándoles esperanza de vida, salud, imagen, energía, y también dinero, a cambio de nada.
Piensa que te has hecho con el control de tu vida. Mucha gente reconoce que a medida que pasan los días sin fumar tienen una sensación que les entusiasma y les motiva más de lo que esperaban. Anímate a probarla.
No intentes borrarlo de tu mente. Mejor, analiza las cualidades que aportas al tabaco. ¿Relajante? ¿Desestresante? Pronto verás que son una fantasía, ya que las sobremesas con amigos no decaen por no fumar o el autobús no llega antes por encenderte un cigarro.
No culpes al tabaco de tus problemas. Si te dicen: “Para estar así de borde, mejor que fumes” o piensas: “Todo me va fatal desde que lo dejé”, te estás engañando. El tabaco no arregla tus problemas. Fumar significa añadirte otro más y no merece la pena.
Date algún premio. En cuanto dejes de fumar, notarás que las visitas el cajero se distancian. Felicítate y concédete un capricho. Esto elevará tu autoestima y te mantendrá firme en tu idea.
¿Y si recaigo?
Ésta es la eterna pregunta. Si esto ocurre, tu mente perfeccionista y exigente te hará sentir con la autoestima por los suelos. Pues no. Piensa que eres una valiente por intentarlo, eso ya es un éxito, así que motívate mientras te repites: “Lo he logrado durante tantos días. Si no es a la primera, será a la segunda”.Considerar la recaída como un simple tropiezo o como un peldaño para subir más alto, te dará coraje para no reincidir en el futuro. Así que vuelve a intentarlo y no tires la toalla. Tu autoestima se reforzará porque superar una adición, y más una tan socialmente aceptada como ésta, es todo un ejercicio de voluntad y autoconocimiento.
Ana S. Juárez
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