¿Cómo Quitarse el “Mono de Oficina”? Madrid Madrid
Casi todos los profesionales independientes tenemos, o hemos tenido, un objetivo en común: abandonar el trabajo en la oficina para dedicar el 100% de nuestro esfuerzo a nuestros proyectos freelance...
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¿Cómo Quitarse el “Mono de Oficina”?
Llegar no es fácil. Normalmente, en el camino hay que compaginar las dos actividades, lo que supone trabajar hasta tarde en casa, fines de semana incluidos. Pero, ¿qué ocurre si después de todo ese esfuerzo, cuando ya somos freelances a jornada completa, empezamos a echar en falta pequeñas cosas de nuestra anterior “vida” en la oficina?
Hemos llamado a este síndrome “el mono de oficina”, y es más común de lo que mucha gente cree.
Vamos a ver 5 cosas que normalmente se echan de menos, y qué podemos hacer para “quitarnos el mono”:
1. Charlar con los compañeros
Como freelance, pronto te darás cuenta de que todo es paz y silencio a tu alrededor. Esa soledad, que en principio es muy relajante y productiva, puede acabar por afectarte. A no ser que seas una persona realmente introvertida, es muy fácil que eches en falta charlar de vez en cuando con alguien, tal y como hacías con tus compañeros y compañeras.
Soluciones
Utiliza alguna red social de vez en cuando para animarte el día: te permitirá estar en contacto con la gente que más te interesa.
Apúntate a algún curso presencial. Elige la disciplina que más te divierte: un idioma, un taller de escritura, manualidades, cocina, es una excelente manera de conocer gente nueva con intereses comunes. Y es un gran antídoto contra la “soledad del corredor de fondo” típica de los freelance.
Si ves que la soledad puede contigo, prueba a buscar un local de trabajo compartido. Ahora existen oficinas hechas a la medida de los profesionales independientes. Allí encontrarás compañía. Un único inconveniente: vas a tener que rascarte un poco el bolsillo.
2. ¿Cómo sé cuándo estoy en la oficina y cuándo estoy en casa?
Trabajando en una oficina, desconectar es relativamente sencillo: cumples el horario, apagas el ordenador y vuelves a casa a descansar, o a dedicarte a otras actividades. El cambio de escenario nos ayuda a operar el cambio psicológico. Pero si mi hogar es también mi oficina, ¿cómo sé cuando se acaba el trabajo y empieza el descanso?
Muchos freelance sienten pasión por su trabajo, y casi todos han realizado una importante apuesta por su nueva actividad, así que a veces no resulta sencillo apagar el ordenador y desconectar del trabajo. Un ejemplo clásico, que seguro que te ha ocurrido alguna vez: a las 9 de la noche le echas un vistazo a tu email “por si acaso”, y si realmente surge algo que consideras importante, te vuelves a poner manos a la obra.
Soluciones
Fíjate una hora para apagar el ordenador, e intenta que el “cierre” se produzca como mínimo una hora antes de ir a la cama, para que te dé tiempo a relajarte y desconectar. Si puedes hacerlo antes de la hora de la cena, mucho mejor. Para el final del día, busca alguna actividad que te relaje: leer una novela, charlar un rato con tu familia o tus amigos, etc.
3. El equipo de apoyo
Normalmente en una empresa hay diferentes equipos y departamentos trabajando, incluidos los de mantenimiento, limpieza, contabilidad, etc. Si llevabas tiempo trabajando, es muy posible que incluso tuvieses gente a tu cargo. Toda esta estructura te permitía, seguramente, delegar muchas de las tareas diarias en otras personas.
Pero en tu casa/oficina todo es distinto. Te tocará hacerlo todo: poner los cartuchos de tinta en la impresora, configurar la red, tenerlo todo limpio y ordenado y, lo que es mucho peor, llevar al día las facturas y encargarte del pago de impuestos. Muchas veces, incluso tendrás la sensación de dedicar más tiempo a estas tareas “complementarias” que a la esencia de tu trabajo.
Soluciones
Debes considerar cuánto vale el tiempo que dedicas mensualmente a “labores complementarias”. A veces es mejor hacer las cosas sencillas, incluso aunque te suponga algo de dinero. Si ves que los problemas técnicos se comen tu tiempo de trabajo, piensa seriamente en contratar un servicio de asistencia; si te desesperas con las facturas, el papeleo, y el pago de impuestos, también puedes plantearte acudir a un profesional; si tu casa/oficina acaba la semana hecha una madriguera, piensa en alguien que te eche una mano con la limpieza.
Si andas realmente justo de presupuesto, intenta ser muy ordenado y apóyate en las herramientas online que hay en el mercado. Aquí te presentamos algunos consejos para definir y cumplir tus objetivos y hacer un uso más efectivo del emal, y para mejorar tu gestión del tiempo. También puedes utilizar aplicaciones sencillas, como facturagem, para elaborar tus facturas de forma rápida y sencilla.
3. Y ahora, ¿quién me dice qué es lo que tengo que hacer?
Para mucha gente, dejar atrás a los jefes es una de las mejores cosas de hacerse 100% freelance. Y es que para los profesionales independientes, no hay nada como poder hacer lo que queremos a nuestra manera. Sin embargo, a menudo esta situación de libertad conduce a:
Distraerse y dejar las cosas para más adelante (algo que además nos hace sentirnos culpables)
Trabajar más de la cuenta, descuidando otras facetas fundamentales de la vida (empezando por la propia salud mental y física)
Hay freelance que incluso llegan a oscilar entre estos dos peligrosos extremos. Al final algunos incluso acaban echando de menos a alguien que les diga lo que tienen que hacer.
Soluciones
Ahora tú eres tu propio jefe, así que eres el único que puede ordenar tu trabajo: ¿Tiene sentido que te mates a trabajar todos los días, desde que te levantas hasta que te acuestas? ¿Tiene sentido que te pases la mitad del día jugando al solitario en el ordenador? Está claro que tienes que buscar un camino intermedio.
Establece unas pautas realistas y razonables sobre el trabajo que debes realizar. Si consigues entrar en una dinámica ordenada de trabajo, podrás volverte mucho más flexible: unos días podrás hacer un poco más, y otros un poco menos.
Y no olvides mantener siempre una visión a largo plazo sobre tu actividad: define tus prioridades para que, pasado un año, te encuentres donde tú quieres estar, y no donde las circunstancias te han empujado.
4. La máquina de café (o el café de la máquina)
Este problema no es tan difícil de resolver. ¿Qué tal invertir parte de tus ahorros en una Nespresso? El café será bastante mejor que el de tu antigua oficina. Eso sí, no descartes tener que pedir un crédito a mitad de año para poder comprar más cápsulas.
Hemos llamado a este síndrome “el mono de oficina”, y es más común de lo que mucha gente cree.
Vamos a ver 5 cosas que normalmente se echan de menos, y qué podemos hacer para “quitarnos el mono”:
1. Charlar con los compañeros
Como freelance, pronto te darás cuenta de que todo es paz y silencio a tu alrededor. Esa soledad, que en principio es muy relajante y productiva, puede acabar por afectarte. A no ser que seas una persona realmente introvertida, es muy fácil que eches en falta charlar de vez en cuando con alguien, tal y como hacías con tus compañeros y compañeras.
Soluciones
Utiliza alguna red social de vez en cuando para animarte el día: te permitirá estar en contacto con la gente que más te interesa.
Apúntate a algún curso presencial. Elige la disciplina que más te divierte: un idioma, un taller de escritura, manualidades, cocina, es una excelente manera de conocer gente nueva con intereses comunes. Y es un gran antídoto contra la “soledad del corredor de fondo” típica de los freelance.
Si ves que la soledad puede contigo, prueba a buscar un local de trabajo compartido. Ahora existen oficinas hechas a la medida de los profesionales independientes. Allí encontrarás compañía. Un único inconveniente: vas a tener que rascarte un poco el bolsillo.
2. ¿Cómo sé cuándo estoy en la oficina y cuándo estoy en casa?
Trabajando en una oficina, desconectar es relativamente sencillo: cumples el horario, apagas el ordenador y vuelves a casa a descansar, o a dedicarte a otras actividades. El cambio de escenario nos ayuda a operar el cambio psicológico. Pero si mi hogar es también mi oficina, ¿cómo sé cuando se acaba el trabajo y empieza el descanso?
Muchos freelance sienten pasión por su trabajo, y casi todos han realizado una importante apuesta por su nueva actividad, así que a veces no resulta sencillo apagar el ordenador y desconectar del trabajo. Un ejemplo clásico, que seguro que te ha ocurrido alguna vez: a las 9 de la noche le echas un vistazo a tu email “por si acaso”, y si realmente surge algo que consideras importante, te vuelves a poner manos a la obra.
Soluciones
Fíjate una hora para apagar el ordenador, e intenta que el “cierre” se produzca como mínimo una hora antes de ir a la cama, para que te dé tiempo a relajarte y desconectar. Si puedes hacerlo antes de la hora de la cena, mucho mejor. Para el final del día, busca alguna actividad que te relaje: leer una novela, charlar un rato con tu familia o tus amigos, etc.
3. El equipo de apoyo
Normalmente en una empresa hay diferentes equipos y departamentos trabajando, incluidos los de mantenimiento, limpieza, contabilidad, etc. Si llevabas tiempo trabajando, es muy posible que incluso tuvieses gente a tu cargo. Toda esta estructura te permitía, seguramente, delegar muchas de las tareas diarias en otras personas.
Pero en tu casa/oficina todo es distinto. Te tocará hacerlo todo: poner los cartuchos de tinta en la impresora, configurar la red, tenerlo todo limpio y ordenado y, lo que es mucho peor, llevar al día las facturas y encargarte del pago de impuestos. Muchas veces, incluso tendrás la sensación de dedicar más tiempo a estas tareas “complementarias” que a la esencia de tu trabajo.
Soluciones
Debes considerar cuánto vale el tiempo que dedicas mensualmente a “labores complementarias”. A veces es mejor hacer las cosas sencillas, incluso aunque te suponga algo de dinero. Si ves que los problemas técnicos se comen tu tiempo de trabajo, piensa seriamente en contratar un servicio de asistencia; si te desesperas con las facturas, el papeleo, y el pago de impuestos, también puedes plantearte acudir a un profesional; si tu casa/oficina acaba la semana hecha una madriguera, piensa en alguien que te eche una mano con la limpieza.
Si andas realmente justo de presupuesto, intenta ser muy ordenado y apóyate en las herramientas online que hay en el mercado. Aquí te presentamos algunos consejos para definir y cumplir tus objetivos y hacer un uso más efectivo del emal, y para mejorar tu gestión del tiempo. También puedes utilizar aplicaciones sencillas, como facturagem, para elaborar tus facturas de forma rápida y sencilla.
3. Y ahora, ¿quién me dice qué es lo que tengo que hacer?
Para mucha gente, dejar atrás a los jefes es una de las mejores cosas de hacerse 100% freelance. Y es que para los profesionales independientes, no hay nada como poder hacer lo que queremos a nuestra manera. Sin embargo, a menudo esta situación de libertad conduce a:
Distraerse y dejar las cosas para más adelante (algo que además nos hace sentirnos culpables)
Trabajar más de la cuenta, descuidando otras facetas fundamentales de la vida (empezando por la propia salud mental y física)
Hay freelance que incluso llegan a oscilar entre estos dos peligrosos extremos. Al final algunos incluso acaban echando de menos a alguien que les diga lo que tienen que hacer.
Soluciones
Ahora tú eres tu propio jefe, así que eres el único que puede ordenar tu trabajo: ¿Tiene sentido que te mates a trabajar todos los días, desde que te levantas hasta que te acuestas? ¿Tiene sentido que te pases la mitad del día jugando al solitario en el ordenador? Está claro que tienes que buscar un camino intermedio.
Establece unas pautas realistas y razonables sobre el trabajo que debes realizar. Si consigues entrar en una dinámica ordenada de trabajo, podrás volverte mucho más flexible: unos días podrás hacer un poco más, y otros un poco menos.
Y no olvides mantener siempre una visión a largo plazo sobre tu actividad: define tus prioridades para que, pasado un año, te encuentres donde tú quieres estar, y no donde las circunstancias te han empujado.
4. La máquina de café (o el café de la máquina)
Este problema no es tan difícil de resolver. ¿Qué tal invertir parte de tus ahorros en una Nespresso? El café será bastante mejor que el de tu antigua oficina. Eso sí, no descartes tener que pedir un crédito a mitad de año para poder comprar más cápsulas.
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