Resfriados
Un remedio natural para aliviar sus síntomas consiste en coger 12 higos secos y un vaso grande de vino tinto. Se limpian bien los higos y se ponen a hervir en el vino durante 15 minutos. Después, se cuela el líquido y se toma caliente justo antes de acostarse. A la mañana siguiente, la mejoría será evidente.
Calmar la tos. La raíz de regaliz contiene propiedades antitusígenas y expectorantes. Por ello, su infusión resulta muy recomendable en caso de catarros, bronquitis, faringitis y afonías. Se puede preparar echando un trozo pequeño de raíz de regaliz en una taza de agua hirviendo, filtrando a los cuatro minutos y tomando dos tazas al día.
Garganta irritada
Es un problema muy común que se alivia haciendo gárgaras con el líquido resultante de cocer varias hojas de albahaca en agua, aunque también son muy efectivas las clásicas gárgaras de miel con un limón exprimido.
Contra la afonía
Para quitarla, nada mejor que disolver miel de abeja con jugo de limón y una pequeña cantidad de agua tibia. Hacer gárgaras cuatro veces al día y la afonía acabará desapareciendo totalmente.
El ajo, bueno para todo
El cultivo del ajo es antiquísimo y, desde los tiempos de la prehistoria, su fuerte sabor era considerado ya milagroso. En el Antiguo Egipto los esclavos que construían las pirámides lo consumían en grandes cantidades para revigorizarse y fortificarse. En el siglo XVII, la medicina ya lo consideraba como un remedio eficaz para aclarar la voz, curar el resfriado, la tos, la bronquitis y el asma, aunque su propiedad más apreciada era la de combatir enfermedades e infecciones. Es todavía más notoria su eficacia como antiséptico externo.
Durante la Primera Guerra Mundial fue usado ampliamente en la desinfección de las heridas cuando faltaban los antisépticos convencionales. En la actualidad, está comprobado que actúa como un óptimo vasodilatador, que baja la presión arterial y previene enfermedades coronarias.
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