Combatir la Depresión Posvocacional Madrid Madrid
Después de unas buenas vacaciones se entra en una época de tristeza y nostalgia por los buenos momentos que se vivieron, muchas veces esto puede convertirse en depresión. Aprenda a combatir la depresión posvacacional...
Compañías Locales
El Semanal Digital no promueven las compañías que aparecen en este sitio.Más InformaciónFarmacia Alicia Riera Astarloa Benito Perez Galdos, 27
916713865
916713865
Perez Galdos 20
Coslada, Madrid
Coslada, Madrid
Farmacia 24 Horas Rafael Rivero Avda. Constitucion, S/N. - Esq. Juan Xxiii
916729240
916729240
Dr Marañon (Del) 2
Coslada, Madrid
Coslada, Madrid
Farmacia Oneca Oneca, S/N. - Esquina Parque Centro
916718815
916718815
Oneca
Coslada, Madrid
Coslada, Madrid
Farmacia Ldo. Jose Ignacio Ferrer Pza. Mar Caribe, 1
916601466
916601466
Poitiers (De) 1
Coslada, Madrid
Coslada, Madrid
Proveído Por:
Combatir la Depresión Posvocacional
¡No quiero volver!
Aprende a dar el salto de la playa al trabajo
Llegó septiembre y, como cada año, sientes en tus carnes el horror de la vuelta al trabajo. Tranquila, no eres la única. Aproximadamente el 70% de los españoles sufren el llamado síndrome posvacacional. Un conjunto de síntomas entre los que “el insomnio, el cansancio, la desmotivación, la apatía y la irritabilidad están presentes las 24 horas del día”, dice Antonio de Dios, psicólogo del hospital USP Marbella.
“Esto se debe principalmente a que el reloj biológico se modifica en vacaciones desajustando los ciclos sueño-vigilia. En verano tendemos a acostarnos y levantarnos más tarde, así como a olvidarnos de la rutina que seguimos durante el resto del año”, asegura la psicóloga del grupo Luria, Pilar Fernández Marín.
¿QUÉ PUEDE PASAR?
El síndrome posvacacional no deja de ser un decaimiento del ánimo sin mayores consecuencias. La cosa se pone fea cuando se mezcla con algún problema depresivo anterior a las vacaciones. “Sólo en este caso se convierte en un trastorno grave, pues la vuelta al trabajo significa para estas personas el reencuentro con problemas a los que antes no había hecho frente”, asegura el dotor Castaño, del Colegio Oficial de Psicólogos de Andalucía Occidental.
Para llévalo lo mejor posible, lo primero es aceptar tu estado de ánimo como algo natural. Ese estrés que te sobrecoge es la reacción normal del cuerpo ante una situación que exige estar alerta y surge para ayudarte a superarla, por lo que en sí mismo este agobio no es negativo ya que nos ayuda a ser efectivos en esos días en que nos levantamos con el pie izquierdo.
ADMINISTRA TU TIEMPO
Para acortar el período de adaptación, es bueno elaborar una lista de actividades pendientes y planificarlas sin saturar el tiempo del que dispones.
Los pequeños viajes de fin de semana o divertirse durante el tiempo de ocio ayuda a llevar mejor la rutina y echar menos en falta estar al otro extremo del mundo. Los deportes y los paseos hacen más agradable el día y favorecen que te sientas bien.
Tampoco debes concebir las vacaciones como la solución a los problemas pendientes. Huir de ellos nunca es bueno porque al final siempre vuelven.
De todos modos, debes tener claro que este síndrome se pasará en un par de semanas. Lo realmente alarmante es estar de vacaciones y no ser capaz de relajarse y disfrutar. Es el síndrome de la tumbona y lo padecen sobre todo las mujeres, pues les cuesta más que a los hombres abandonar sus responsabilidades. Aunque parezca mentira, para ellas, la vuelta al trabajo es un alivio.
Aníbal Angulo (asesorado por los psicólogos Pilar Fernández Marín y Antonio de Dios)
Aprende a dar el salto de la playa al trabajo
Llegó septiembre y, como cada año, sientes en tus carnes el horror de la vuelta al trabajo. Tranquila, no eres la única. Aproximadamente el 70% de los españoles sufren el llamado síndrome posvacacional. Un conjunto de síntomas entre los que “el insomnio, el cansancio, la desmotivación, la apatía y la irritabilidad están presentes las 24 horas del día”, dice Antonio de Dios, psicólogo del hospital USP Marbella.
“Esto se debe principalmente a que el reloj biológico se modifica en vacaciones desajustando los ciclos sueño-vigilia. En verano tendemos a acostarnos y levantarnos más tarde, así como a olvidarnos de la rutina que seguimos durante el resto del año”, asegura la psicóloga del grupo Luria, Pilar Fernández Marín.
¿QUÉ PUEDE PASAR?
El síndrome posvacacional no deja de ser un decaimiento del ánimo sin mayores consecuencias. La cosa se pone fea cuando se mezcla con algún problema depresivo anterior a las vacaciones. “Sólo en este caso se convierte en un trastorno grave, pues la vuelta al trabajo significa para estas personas el reencuentro con problemas a los que antes no había hecho frente”, asegura el dotor Castaño, del Colegio Oficial de Psicólogos de Andalucía Occidental.
Para llévalo lo mejor posible, lo primero es aceptar tu estado de ánimo como algo natural. Ese estrés que te sobrecoge es la reacción normal del cuerpo ante una situación que exige estar alerta y surge para ayudarte a superarla, por lo que en sí mismo este agobio no es negativo ya que nos ayuda a ser efectivos en esos días en que nos levantamos con el pie izquierdo.
ADMINISTRA TU TIEMPO
Para acortar el período de adaptación, es bueno elaborar una lista de actividades pendientes y planificarlas sin saturar el tiempo del que dispones.
Los pequeños viajes de fin de semana o divertirse durante el tiempo de ocio ayuda a llevar mejor la rutina y echar menos en falta estar al otro extremo del mundo. Los deportes y los paseos hacen más agradable el día y favorecen que te sientas bien.
Tampoco debes concebir las vacaciones como la solución a los problemas pendientes. Huir de ellos nunca es bueno porque al final siempre vuelven.
De todos modos, debes tener claro que este síndrome se pasará en un par de semanas. Lo realmente alarmante es estar de vacaciones y no ser capaz de relajarse y disfrutar. Es el síndrome de la tumbona y lo padecen sobre todo las mujeres, pues les cuesta más que a los hombres abandonar sus responsabilidades. Aunque parezca mentira, para ellas, la vuelta al trabajo es un alivio.
Aníbal Angulo (asesorado por los psicólogos Pilar Fernández Marín y Antonio de Dios)
