Claves para Superar el Estrés Madrid Madrid
El estrés es vida, dicen unos, nos permite mantener el equilibrio frente a los acontecimientos. El estrés es muy perjudicial, dicen otros. Para obtener más información continúe leyendo el artículo...
Compañías Locales
El Semanal Digital no promueven las compañías que aparecen en este sitio.Más InformaciónFernando Trapero Gago
914 465 060
914 465 060
Fernando El Católico 4 1º Izq. Pta. 6
Madrid, Madrid
Madrid, Madrid
Proveído Por:
Claves para Superar el Estrés
Una mala relación con el tiempo es una de las causas de este problema tan extendido hoy día. Pero, cuidado, el vocablo se utiliza ahora en exceso. ¿Qué es? Lo redescubrimos, buscamos sus efectos, positivos y negativos, y hallamos soluciones.
¿Quién se equivoca? Ninguno. Es ambas cosas. Convertido en un problema muy extendido, ha entrado de golpe en nuestras vidas sin pedir permiso y, sobre todo, sin tarjeta de presentación hasta el punto de que, junto a la ansiedad, empleamos su término en exceso. Como señala Miquel Casas en Vivir bajo presión (Ed. Océano), “este vocablo se utiliza ahora como reclamo publicitario para un sinfín de artilugios y de fármacos de acción poco específica. Si nos sentimos estresados, parece suficiente entrar en un hipermercado para encontrar la solución: almohadas antiestrés, plantillas relajantes, ambientadores reductores de estrés… El uso indiscriminado ha acabado por convertirlo en poco más que sinónimo de prisa, fatiga o agitación”.
Olga Rubio, psicóloga, opina igualmente que “estrés y ansiedad son palabras muy manidas, lo que repercute negativamente, porque muchas personas no saben bien lo que es. Es muy importante saber que no son malos. No es algo que tengamos que quitar de nuestras vidas, sino que tenemos que aprender a gestionar”.
Tiempo para no hacer nada
¿Qué significan exactamente estos dos términos? ¿Son lo mismo? “Son dos términos muy cercanos –aclara Juan José Miguel Tobal, catedrático y director del máster de Ansiedad y Estrés. El estrés es un proceso de adaptación con tres fases: una de alarma, cuando ante una nueva situación el individuo pone en marcha los mecanismos psicológicos y fisiológicos necesarios para adaptarse a esa nueva demanda; otra de resistencia, si la causa que genera el estrés continúa; y una más de agotamiento, si se mantiene, que es cuando surgen los síntomas negativos. En esta fase se puede desencadenar una reacción de ansiedad, una emoción que surge ante algún tipo de amenaza”.
El estrés, más asociado con el cansancio, no tiene por qué manifestar ansiedad, pero sí otras emociones como alegría, enfado o tristeza.
Además, puede venir provocado por diferentes situaciones positivas o negativas, como tener un ascenso o casarse, mientras que la ansiedad se produce por situaciones amenazantes, al menos así las percibe el individuo, como ver una araña, vivir una tormenta o estar en la oscuridad. En opinión de Rubio, como el estrés, “la ansiedad tampoco hay que eliminarla. Gracias a ambos ‘me pongo las pilas’, lo malo es cuando se hace crónico o alcanza niveles elevados”. El problema es que hoy día ese “estar con las pilas puestas” continuamente parece obligatorio. Rubio considera que “esta sociedad lo foment...
¿Quién se equivoca? Ninguno. Es ambas cosas. Convertido en un problema muy extendido, ha entrado de golpe en nuestras vidas sin pedir permiso y, sobre todo, sin tarjeta de presentación hasta el punto de que, junto a la ansiedad, empleamos su término en exceso. Como señala Miquel Casas en Vivir bajo presión (Ed. Océano), “este vocablo se utiliza ahora como reclamo publicitario para un sinfín de artilugios y de fármacos de acción poco específica. Si nos sentimos estresados, parece suficiente entrar en un hipermercado para encontrar la solución: almohadas antiestrés, plantillas relajantes, ambientadores reductores de estrés… El uso indiscriminado ha acabado por convertirlo en poco más que sinónimo de prisa, fatiga o agitación”.
Olga Rubio, psicóloga, opina igualmente que “estrés y ansiedad son palabras muy manidas, lo que repercute negativamente, porque muchas personas no saben bien lo que es. Es muy importante saber que no son malos. No es algo que tengamos que quitar de nuestras vidas, sino que tenemos que aprender a gestionar”.
Tiempo para no hacer nada
¿Qué significan exactamente estos dos términos? ¿Son lo mismo? “Son dos términos muy cercanos –aclara Juan José Miguel Tobal, catedrático y director del máster de Ansiedad y Estrés. El estrés es un proceso de adaptación con tres fases: una de alarma, cuando ante una nueva situación el individuo pone en marcha los mecanismos psicológicos y fisiológicos necesarios para adaptarse a esa nueva demanda; otra de resistencia, si la causa que genera el estrés continúa; y una más de agotamiento, si se mantiene, que es cuando surgen los síntomas negativos. En esta fase se puede desencadenar una reacción de ansiedad, una emoción que surge ante algún tipo de amenaza”.
El estrés, más asociado con el cansancio, no tiene por qué manifestar ansiedad, pero sí otras emociones como alegría, enfado o tristeza.
Además, puede venir provocado por diferentes situaciones positivas o negativas, como tener un ascenso o casarse, mientras que la ansiedad se produce por situaciones amenazantes, al menos así las percibe el individuo, como ver una araña, vivir una tormenta o estar en la oscuridad. En opinión de Rubio, como el estrés, “la ansiedad tampoco hay que eliminarla. Gracias a ambos ‘me pongo las pilas’, lo malo es cuando se hace crónico o alcanza niveles elevados”. El problema es que hoy día ese “estar con las pilas puestas” continuamente parece obligatorio. Rubio considera que “esta sociedad lo foment...
