Chicos Rebeldes Madrid Madrid
Al llegar a la adolescencia, nuestros hijos se ponen en pie de guerra. ¡Comienza la rebelión! Una etapa conflictiva, pero también apasionante. A continuación les decimos cómo tratar con chicos rebeldes...
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Ninos problematicos
Con la adolescencia, tus hijos comienzan a vivir una etapa apasionante pero difícil, y tú has de estar preparada para dejarte sorprender
por sus ideas e intentar sorprenderles con el modo en que afrontas el nuevo reto.
¿Por qué la rebeldía?
Antes de desesperarte, recuerda tu adolescencia, el paso de niño a adulto es difícil, probablemente tú misma no te sentías comprendida a esa edad. Lo importante ahora es no cometer los errores que cometieron tus padres, trata de comprender a tus hijos sin ceder cuando no debas y sin olvidar que el punto de mira de su rebeldía sois vosotros.
Tu mejor arma es saber escucharlos: Justamente lo contrario de lo que hacen la mayoría de los padres, que se anticipan a los
hechos, sermonean y no escuchan. El diálogo entre padres e hijos falla porque a los padres les cuesta mucho escuchar, sentir
curiosidad en vez de miedo y responder a las preguntas y expectativas de sus hijos.
Procura reservar las fuerzas: No las malgastes nadando a contracorriente y discutiendo sobre su corte de pelo, sus camisetas o la
música que escucha; es normal, ellos necesitan diferenciarse, quieren hacerse notar y sobre todo formar parte del grupo al que pertenecen, ¿ya no te acuerdas de tus ídolos y modas? Reserva tu autoridad para lo realmente importante; cuestiones elementales de disciplina, responsabilidad, salud, riesgos…
¿Cómo saber si algo va mal? Las señales de alarma para detectar problemas pueden ser variadas, pero debes fijarte en los cambios de comportamiento: distanciamiento o aislamiento, bajo rendimiento en los estudios, problemas de sueño, alimentación, síntomas de uso del alcohol o drogas y cualquier altercado con la policía o la ley. Ante hechos de esta índole tienes que permanecer alerta y tomar cartas en el asunto. Habla con tu hijo, con sus profesores, incluso con sus amigos, asegúrate de llegar al fondo de la cuestión. Recuerda que una adolescencia sana es el paso decisivo para la vida adulta.
por sus ideas e intentar sorprenderles con el modo en que afrontas el nuevo reto.
¿Por qué la rebeldía?
Antes de desesperarte, recuerda tu adolescencia, el paso de niño a adulto es difícil, probablemente tú misma no te sentías comprendida a esa edad. Lo importante ahora es no cometer los errores que cometieron tus padres, trata de comprender a tus hijos sin ceder cuando no debas y sin olvidar que el punto de mira de su rebeldía sois vosotros.
Tu mejor arma es saber escucharlos: Justamente lo contrario de lo que hacen la mayoría de los padres, que se anticipan a los
hechos, sermonean y no escuchan. El diálogo entre padres e hijos falla porque a los padres les cuesta mucho escuchar, sentir
curiosidad en vez de miedo y responder a las preguntas y expectativas de sus hijos.
Procura reservar las fuerzas: No las malgastes nadando a contracorriente y discutiendo sobre su corte de pelo, sus camisetas o la
música que escucha; es normal, ellos necesitan diferenciarse, quieren hacerse notar y sobre todo formar parte del grupo al que pertenecen, ¿ya no te acuerdas de tus ídolos y modas? Reserva tu autoridad para lo realmente importante; cuestiones elementales de disciplina, responsabilidad, salud, riesgos…
¿Cómo saber si algo va mal? Las señales de alarma para detectar problemas pueden ser variadas, pero debes fijarte en los cambios de comportamiento: distanciamiento o aislamiento, bajo rendimiento en los estudios, problemas de sueño, alimentación, síntomas de uso del alcohol o drogas y cualquier altercado con la policía o la ley. Ante hechos de esta índole tienes que permanecer alerta y tomar cartas en el asunto. Habla con tu hijo, con sus profesores, incluso con sus amigos, asegúrate de llegar al fondo de la cuestión. Recuerda que una adolescencia sana es el paso decisivo para la vida adulta.
