Cada Noche Duerme Peor Zaragoza Aragón
Los trastornos del sueño son muy frecuentes en la infancia, sobre todo entre los 2 y los 5 años, y suelen deberse a situaciones de excitación, miedos y malos hábitos a la hora de acostar al niño...
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Cada Noche Duerme Peor
Por ello no es extraño que tu hijo, desde hace poco tiempo, se niegue a irse a la cama cuando debe, le cueste más conciliar el sueño o tenga pesadillas.
A cada causa, su solución
Veamos cuáles pueden ser las causas de sus trastornos del sueño y las mejores soluciones para erradicarlas:
• Se resiste a acostarse. Esta oposición se debe a que tu hijo está en plena “edad del no”, un periodo caracterizado por que los niños se niegan a hacer cualquier cosa que les piden los adultos, ya que creen que así reafirman su personalidad. Su negativa a irse a la cama también se debe a que le cuesta cambiar de actividad, y más aún si ello supone pasar del movimiento al reposo y de la compañía a la soledad.
¿Qué hacer? Sigue a diario el mismo ritual antes de acostarle y avísale un cuarto de hora antes de que llega la hora de dormir. Así evitas que el tener que dejar de jugar para irse a la cama, que tanto le cuesta, le pille de sopetón.
• Sufre insomnio. Tal vez esté excitado por algo, o le cueste mucho asumir los cambios, o su hora de acostarse sea poco regular y varíe cada día...
¿Qué hacer? Procura llevarle a la cama entre las ocho y media y las nueve de la noche, que es cuando el cerebro está más predispuesto a dormir; dale de cenar temprano, a base de alimentos muy digestivos; evita que realice actividades muy movidas y que vea la tele antes de llevarle a la cama y, salvo en las fechas señaladas, establece una rutina fija de sueño y practícala siempre del mismo modo (báñale, ponle el pijama, dale la cena, ayúdale a lavarse los dientes...). Estos rituales le transmitirán la seguridad que necesita para tolerar la transición de la actividad al reposo. Antes de salir de su cuarto, apaga la luz y acércale su mascota, para que de este modo no se sienta solo.
• Tiene pesadillas. Seguramente se deban a que el niño está viviendo tantos acontecimientos a lo largo del día, que necesita la noche para procesarlos.
¿Qué hacer? Para prevenirlas, procura que durante el día tenga momentos de serenidad y reposo y antes de que se acueste anímale a que te cuente, a su modo, lo que ha hecho durante el día, por si hay algo que le ha impresionado y necesita que tú se lo expliques.
Si pese a tomar estas medidas, tu hijo se despierta a media noche por culpa de un mal sueño, ve a su cuarto y abrázale. Así volverá a dormirse enseguida.
Cuándo llevarle al pediatra
Espera un par de semanas y si tu pequeño sigue teniendo problemas de sueño, pide cita con el pediatra. A su edad necesita dormir de 10 a 12 horas nocturnas, además de otra hora de siesta, y si duerme menos puede acabar sufriendo ansiedad, inapetencia, debilidad...
A esto se suma que la hormona del crecimiento se segrega durante el sueño, por...
A cada causa, su solución
Veamos cuáles pueden ser las causas de sus trastornos del sueño y las mejores soluciones para erradicarlas:
• Se resiste a acostarse. Esta oposición se debe a que tu hijo está en plena “edad del no”, un periodo caracterizado por que los niños se niegan a hacer cualquier cosa que les piden los adultos, ya que creen que así reafirman su personalidad. Su negativa a irse a la cama también se debe a que le cuesta cambiar de actividad, y más aún si ello supone pasar del movimiento al reposo y de la compañía a la soledad.
¿Qué hacer? Sigue a diario el mismo ritual antes de acostarle y avísale un cuarto de hora antes de que llega la hora de dormir. Así evitas que el tener que dejar de jugar para irse a la cama, que tanto le cuesta, le pille de sopetón.
• Sufre insomnio. Tal vez esté excitado por algo, o le cueste mucho asumir los cambios, o su hora de acostarse sea poco regular y varíe cada día...
¿Qué hacer? Procura llevarle a la cama entre las ocho y media y las nueve de la noche, que es cuando el cerebro está más predispuesto a dormir; dale de cenar temprano, a base de alimentos muy digestivos; evita que realice actividades muy movidas y que vea la tele antes de llevarle a la cama y, salvo en las fechas señaladas, establece una rutina fija de sueño y practícala siempre del mismo modo (báñale, ponle el pijama, dale la cena, ayúdale a lavarse los dientes...). Estos rituales le transmitirán la seguridad que necesita para tolerar la transición de la actividad al reposo. Antes de salir de su cuarto, apaga la luz y acércale su mascota, para que de este modo no se sienta solo.
• Tiene pesadillas. Seguramente se deban a que el niño está viviendo tantos acontecimientos a lo largo del día, que necesita la noche para procesarlos.
¿Qué hacer? Para prevenirlas, procura que durante el día tenga momentos de serenidad y reposo y antes de que se acueste anímale a que te cuente, a su modo, lo que ha hecho durante el día, por si hay algo que le ha impresionado y necesita que tú se lo expliques.
Si pese a tomar estas medidas, tu hijo se despierta a media noche por culpa de un mal sueño, ve a su cuarto y abrázale. Así volverá a dormirse enseguida.
Cuándo llevarle al pediatra
Espera un par de semanas y si tu pequeño sigue teniendo problemas de sueño, pide cita con el pediatra. A su edad necesita dormir de 10 a 12 horas nocturnas, además de otra hora de siesta, y si duerme menos puede acabar sufriendo ansiedad, inapetencia, debilidad...
A esto se suma que la hormona del crecimiento se segrega durante el sueño, por...
