Bulimia y Anorexia: Crónica de una Obsesión Sevilla Andalucía
Vivir de la apariencia sin llegar a ser feliz. De eso se trata la anorexia y la bulimia que, junto con la obesidad, son los más renombrados trastornos alimenticios, con un común denominador claro y preciso...
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Bulimia y Anorexia: Crónica de una Obsesión
La búsqueda desenfrenada de la delgadez como medio para alcanzar el éxito y la aceptación social.
Pero ¿en qué se diferencian ambas enfermedades? En el caso de la anorexia se basa en una obsesiva búsqueda de adelgazamiento mediante una dieta progresivamente restringida. Hay una distorsión de la percepción del propio cuerpo. La bulimia, en cambio, es la ingesta excesiva de alimentos que después se intentan compensar con conductas anómalas como vómitos, abuso de laxantes y diuréticos, o dietas restrictivas intermitentes; lo que termina convirtiéndose en una costumbre que modifica la conducta de la persona enferma.
Quienes las sufren tienen en común un problema de base psicológico: baja autoestima, inseguridad, ansiedad etc. Generalmente se trata de personas introvertidas que tienden a aislarse del resto.
Los datos hablan por sí solos: en los últimos diez años el incremento del número de afectados por anorexia y bulimia ha sido galopante. En la actualidad, en los países desarrollados, los trastornos alimenticios afectan aproximadamente a una de cada 200 jóvenes de entre 12 y 14 años y aunque las adolescentes siguen siendo el colectivo más afectado, los varones, las mujeres maduras y los niños/as menores de 12 años comienzan a sumarse a la lista de víctimas que padecen dichos trastornos.
En la sociedad occidental y especialmente, en la española, el comer es un acto social. Se come de manera grupal y la forma en que cada uno consume algún alimento define a los diferentes grupos culturales. Es mediante la comida que se produce un acto de comunicación social y se da un proceso de cohesión e identificación en el grupo.
También, como es sabido, hace muchos años que se habla de estas enfermedades y los modelos de belleza que se promueven aparecen como los grandes responsables.
Es lamentable percibir cómo los seres humanos reciben miles de mensajes publicitarios al día con un único mensaje: delgadez es igual a felicidad y éxito; lo que da como resultado: insatisfacción corporal y personal. Ser discriminado por la gordura es moneda corriente. Esto se vuelve potencialmente peligroso sobre todo en el caso de los adolescentes, con la importancia que implica para ellos “encajar” y ajustarse a los cánones sociales.
En relación a lo estético es alarmante el hecho de que cada vez más adolescentes recurren a cirugías y desde edades cada vez más tempranas, conducidos internamente por un deseo de reconocimiento a nivel social y del grupo de pares. Se sienten feos o inseguros si no se ven igual que los modelos de la televisión o de las revistas…todos identificados con una imagen.
Tanto en el caso de la anorexia como en el de la bulimia, hay que tener en claro que el problema no es la alimentación, sino el modo en que la persona se valora y se percibe a sí misma. Es decir, estamos hablando de un problema de salud mental que tiene tratamiento y que hay que intentar prevenir.
El aceptarse tal y cual se es, es la verdadera clave para estar sano externa e internamente.
Asimismo, existen asociaciones de lucha contra la anorexia y la bulimia donde te pueden orientar sobre los pasos a seguir y los profesionales a los que podés dirigirte para resolver el problema.
Pero ¿en qué se diferencian ambas enfermedades? En el caso de la anorexia se basa en una obsesiva búsqueda de adelgazamiento mediante una dieta progresivamente restringida. Hay una distorsión de la percepción del propio cuerpo. La bulimia, en cambio, es la ingesta excesiva de alimentos que después se intentan compensar con conductas anómalas como vómitos, abuso de laxantes y diuréticos, o dietas restrictivas intermitentes; lo que termina convirtiéndose en una costumbre que modifica la conducta de la persona enferma.
Quienes las sufren tienen en común un problema de base psicológico: baja autoestima, inseguridad, ansiedad etc. Generalmente se trata de personas introvertidas que tienden a aislarse del resto.
Los datos hablan por sí solos: en los últimos diez años el incremento del número de afectados por anorexia y bulimia ha sido galopante. En la actualidad, en los países desarrollados, los trastornos alimenticios afectan aproximadamente a una de cada 200 jóvenes de entre 12 y 14 años y aunque las adolescentes siguen siendo el colectivo más afectado, los varones, las mujeres maduras y los niños/as menores de 12 años comienzan a sumarse a la lista de víctimas que padecen dichos trastornos.
En la sociedad occidental y especialmente, en la española, el comer es un acto social. Se come de manera grupal y la forma en que cada uno consume algún alimento define a los diferentes grupos culturales. Es mediante la comida que se produce un acto de comunicación social y se da un proceso de cohesión e identificación en el grupo.
También, como es sabido, hace muchos años que se habla de estas enfermedades y los modelos de belleza que se promueven aparecen como los grandes responsables.
Es lamentable percibir cómo los seres humanos reciben miles de mensajes publicitarios al día con un único mensaje: delgadez es igual a felicidad y éxito; lo que da como resultado: insatisfacción corporal y personal. Ser discriminado por la gordura es moneda corriente. Esto se vuelve potencialmente peligroso sobre todo en el caso de los adolescentes, con la importancia que implica para ellos “encajar” y ajustarse a los cánones sociales.
En relación a lo estético es alarmante el hecho de que cada vez más adolescentes recurren a cirugías y desde edades cada vez más tempranas, conducidos internamente por un deseo de reconocimiento a nivel social y del grupo de pares. Se sienten feos o inseguros si no se ven igual que los modelos de la televisión o de las revistas…todos identificados con una imagen.
Tanto en el caso de la anorexia como en el de la bulimia, hay que tener en claro que el problema no es la alimentación, sino el modo en que la persona se valora y se percibe a sí misma. Es decir, estamos hablando de un problema de salud mental que tiene tratamiento y que hay que intentar prevenir.
El aceptarse tal y cual se es, es la verdadera clave para estar sano externa e internamente.
Asimismo, existen asociaciones de lucha contra la anorexia y la bulimia donde te pueden orientar sobre los pasos a seguir y los profesionales a los que podés dirigirte para resolver el problema.

