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Audi R8 Spyder
Por Rodrigo Pareja
Por el momento, el Spyder sólo estará disponible con este propulsor, no con el 4.2 de menor potencia. Así, la combinación de este bloque con la ligera capota de lona logra que el peso del conjunto sea bastante contenido, 1.720 kilos, y la relación peso potencia se establezca en que cada caballo debe 'mover' 3,3 kilos de peso.
Efectivamente, el tremendo potencial del motor junto con la excelente puesta a punto aseguran un comportamiento intachable, algo que ya pudimos comprobar en la versión 'cerrada' del R8: un coche deportivo, muy rápido y sobre todo muy fácil de conducir. En esta ocasión estas premisas se combinan con la exclusividad que aporta la posibilidad de conducir a cielo abierto. Para plegar la capota –que apenas pesa 42 kilos– sólo es necesario mantener pulsado un botón y en 19 segundos el techo se esconde en un compartimento trasero diseñado para tal fin. Esta operación se debe realizar con el coche parado o a una velocidad inferior a los 50 kilómetros/hora. Este compartimento impide que el V10 quede a la vista, algo que sí ocurre con el R8 'convencional'.
Una vez en marcha, el Spyder cautiva desde el primer momento. El poder prestacional es impresionante, gracias a una velocidad máxima de 313 kilómetros/hora y a una aceleración de 0 a 100 kilómetros/hora en poco más de cuatro segundos. Uno de los aspectos que más impresiona es el cuidado sonido del bloque V10. Llama la atención ya desde el ralentí y a medida que subimos de revoluciones éste se vuelve más radical. Un detalle curioso es que la luna trasera es una pieza independiente de la capota, por lo que se puede subir y bajar eléctricamente sin importar la posición del techo. Con ello, por ejemplo, podemos circular capotados, con esta ventanilla abierta y 'escuchar' de lleno el sonido del propulsor que al estar situado en posición trasera está muy cerca de conductor y acompañante.
El habitáculo está a la altura de todo el conjunto, con la deportividad como nota dominante. Los asientos de serie sujetan bien, tienen reglajes eléctricos y calefacción. La posición al volante es muy baja como corresponde a un deportivo de estas características. El cambio queda muy a mano, tiene un tacto muy preciso, al igual que la dirección electrohidráulica, muy rápida y directa. Nada más acelerar, sorprende la capacidad de tracción. El sistema quattro prioriza el tren trasero, aunque en caso de sobreviraje puede enviar hasta un 30% de par a las ruedas delanteras. Como opción se puede optar por el cambio secuencial R-Tronic de seis velocidades, que si bien es un poco brusco en los cambios de marcha, permite mantener la man...
