Analfabetismo Emocionales Madrid Madrid
El analfabetismo emocional es contrario a la inteligencia emocional, porque no sabes cómo enfrentar sus emociones ya que le cuesta identificar sus emociones propias como las ajenas, esta enfermedad es un trastorno de incapacidad de identificación…
Compañías Locales
El Semanal Digital no promueven las compañías que aparecen en este sitio.Más InformaciónFernando Trapero Gago
914 465 060
914 465 060
Fernando El Católico 4 1º Izq. Pta. 6
Madrid, Madrid
Madrid, Madrid
Proveído Por:
Analfabetismo Emocionales
Convivir con ellos puede ser frustrante. Nunca se sabe lo que piensan y se muestran ajenos a lo que ocurre en su hogar.
Pueden pasarse horas sin decir palabra o reducir el diálogo a un saludo o a una frase justa pero cortante. ¿Por qué estas personas a las que se las tacha de frías sienten un excesivo pudor para exteriorizar sus sentimientos?
Analfabetos emocionales
Mila Cahue, psicóloga clínica de Álava Reyes Consultores, nos explica que este tipo de personas rara vez hablan de los acontecimientos en término de experiencia interna. “Sus relatos suelen ser descriptivos e insisten en el aspecto material de la situación. Sufren de alextimia, un trastorno caracterizado por la incapacidad del sujeto para identificar las emociones propias y, consecuentemente, la imposibilidad para darlas expresión verbal”.
El problema, al principio y frecuentemente, sólo es mental y emocional pero puede terminar volviéndose físico (conducta de tipo compulsivo, estrés). Esto es el resultado de guardarse todo para sí mismo y de no sacar fuera las emociones del organismo. Son “analfabetos emocionales” que actúan de una manera que se les revela dolorosa y difícil.
Parecer menos vulnerables
Uno de los factores que nos hace reprimir los sentimientos puede ser la educación que hemos recibido. Hay familias donde el modelo de aprendizaje inculcado favorece la expresión de los sentimientos tantos positivos como negativos. Otras, al contrario, intentan esconder las emociones, basándose en que siempre hay que dar buena imagen o que que los sentimientos son de uno y que hay que intentar no mostrarlos.
Pero la mayor barrera que se opone a la intercomunicación, según Carl Rogers, un famoso psicólogo americano, es nuestra tendencia natural a temer los juicios de otras personas. Algo en lo que coincide Mila Cahue: “Esconder los sentimientos es una estrategia que se puede utilizar para parecer menos vulnerables: al no identificar los otros nuestro estado de ánimo, nos sentimos menos manipulables”. Una gran inseguridad y una baja autoestima generan este silencio.Combatirlo no consiste en exteriorizar todo de la noche a la mañana, sino tomar conciencia, que experimentar sentimientos y emociones no es una ninguna vergüenza. Se trata, simplemente, de algo humano.
¿Qué se puede hacer?
1. Reconocer el problema: es lo primero que hay que hacer. No es fácil porque el hecho de admitir, reconocer, es precisamente la naturaleza del problema. Pero si no admitimos que tenemos un problema, el progreso será imposible.
2. Conocer nuestros sentimientos: para exteriorizar nuestro pensamiento, hay que conocer primero nuestros sentimientos. Escribir en un papel lo que sentimos en cada situación es una excelente forma de conseguir conocernos.
3. Terapia psicológica reeducativa: este tipo de terapia, basada en el análisis de la palabra, nos ayuda a identificar las señales fisiológicas de las emociones y a trabajar sobre su reinterpretación para la supervivencia del organismo.
4. Expresarse a través del arte: actividades artísticas como la pintura o el baile nos ayudarán a llevar a cabo una reeducación moral. Y conocer así cuál es la actividad más apropiada para cada uno de nosotros.
#
Pueden pasarse horas sin decir palabra o reducir el diálogo a un saludo o a una frase justa pero cortante. ¿Por qué estas personas a las que se las tacha de frías sienten un excesivo pudor para exteriorizar sus sentimientos?
Analfabetos emocionales
Mila Cahue, psicóloga clínica de Álava Reyes Consultores, nos explica que este tipo de personas rara vez hablan de los acontecimientos en término de experiencia interna. “Sus relatos suelen ser descriptivos e insisten en el aspecto material de la situación. Sufren de alextimia, un trastorno caracterizado por la incapacidad del sujeto para identificar las emociones propias y, consecuentemente, la imposibilidad para darlas expresión verbal”.
El problema, al principio y frecuentemente, sólo es mental y emocional pero puede terminar volviéndose físico (conducta de tipo compulsivo, estrés). Esto es el resultado de guardarse todo para sí mismo y de no sacar fuera las emociones del organismo. Son “analfabetos emocionales” que actúan de una manera que se les revela dolorosa y difícil.
Parecer menos vulnerables
Uno de los factores que nos hace reprimir los sentimientos puede ser la educación que hemos recibido. Hay familias donde el modelo de aprendizaje inculcado favorece la expresión de los sentimientos tantos positivos como negativos. Otras, al contrario, intentan esconder las emociones, basándose en que siempre hay que dar buena imagen o que que los sentimientos son de uno y que hay que intentar no mostrarlos.
Pero la mayor barrera que se opone a la intercomunicación, según Carl Rogers, un famoso psicólogo americano, es nuestra tendencia natural a temer los juicios de otras personas. Algo en lo que coincide Mila Cahue: “Esconder los sentimientos es una estrategia que se puede utilizar para parecer menos vulnerables: al no identificar los otros nuestro estado de ánimo, nos sentimos menos manipulables”. Una gran inseguridad y una baja autoestima generan este silencio.Combatirlo no consiste en exteriorizar todo de la noche a la mañana, sino tomar conciencia, que experimentar sentimientos y emociones no es una ninguna vergüenza. Se trata, simplemente, de algo humano.
¿Qué se puede hacer?
1. Reconocer el problema: es lo primero que hay que hacer. No es fácil porque el hecho de admitir, reconocer, es precisamente la naturaleza del problema. Pero si no admitimos que tenemos un problema, el progreso será imposible.
2. Conocer nuestros sentimientos: para exteriorizar nuestro pensamiento, hay que conocer primero nuestros sentimientos. Escribir en un papel lo que sentimos en cada situación es una excelente forma de conseguir conocernos.
3. Terapia psicológica reeducativa: este tipo de terapia, basada en el análisis de la palabra, nos ayuda a identificar las señales fisiológicas de las emociones y a trabajar sobre su reinterpretación para la supervivencia del organismo.
4. Expresarse a través del arte: actividades artísticas como la pintura o el baile nos ayudarán a llevar a cabo una reeducación moral. Y conocer así cuál es la actividad más apropiada para cada uno de nosotros.
#
