Las várices se producen por el incremento de la presión sanguínea en las venas de las piernas, lo que hace que aparezcan o se agraven.
Además, el útero presiona la vena cava, dificultando la circulación de retorno sanguíneo hacia el corazón.
El resultado: la sensación de pesadez y tirantez en las piernas.
La inflamación de los pies y tobillos es algo normal en la recta final del embarazo, sobretodo si no has parado durante todo el día.
Solución: poner las piernas en alto después de cada comida.
Pero si el hinchazón no desaparece después del descanso y notas que se te inflaman las manos y la cara, debes de acudir a tu ginecólogo.
Él comprobará si se debe a una elevación de la presión arterial o a algún tipo de trastorno cardiovascular o del riñón.
Trucos infalibles
Engordar lo menos posible, ya que los kilos favorecen su aparición.
Masajear de manera suave y circular desde los pies a las piernas.
Caminar.
Cambiar de postura a menudo.
Mantener ligeramente las piernas con la ayuda de un reposapiés.
No cruzar las piernas.
Levantar las piernas y trazar círculos en el aire con los tobillos y la punta de los pies de un lado a otro.
Aplicar chorros de agua fría desde los pies a las piernas.
No renuncies a las medias de compresión. Se recomienda sobretodo a todas aquellas embarazadas que tienen que estar mucho tiempo de pie o sentada.
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